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Sonoterapia

Todo a nuestro alrededor es sonido, la lluvia, el viento, el mar, el trueno… Los sonidos nos envuelven y forman parte de nosotros.

 

Ya desde el vientre materno sentimos el primer sonido de nuestra madre, el corazón. A partir del 4º mes escuchamos, no sólo los sonidos del cuerpo de nuestra madre, sino también aquellos que llegan desde el mundo exterior.

 

Los sonidos, el ritmo y por tanto la música han estado siempre asociados al ser humano, y nosotros somos en sí mismos puro ritmo, no hay nada más que escuchar el latido de nuestro corazón.

La música es un lenguaje universal que no sólo ha amansado a las fieras. El uso del sonido es un hecho histórico constatado a lo largo de la historia.

 

Ya en el 15.000 a. C. tenemos representaciones pictóricas en Trois-Frères (Francia) donde se veían brujos danzando y tocando arcos sonoros. En Mesopotamia hace 6000 años aceptaban que las divinidades podían arrasar sus cosechas e inundar sus tierras, sin embargo creían que podían ser aplacadas gracias a la voz y a la música.

La sonoterapia busca la aplicación del sonido
como terapia en los seres humanos
procurando un bienestar integral.

La música es un poderoso estímulo para el ser humano desde la antigüedad. Y en parte, hemos olvidado el gran poder que tiene. Podríamos decir que la musicoterapia es aquella música o melodía que se usa para fines terapéuticos, restaurando la salud a nivel físico, mental, emocional o espiritual. Los beneficios de la musicoterapia son diversos:

 

· Produce cambios en el ritmo cardíaco, respiratorio y en la tensión muscular
· Estimula la expresión de problemas e inquietudes
· Favorece el desarrollo emocional y afectivo
· Agudiza la percepción auditiva y táctil
· Estimula la actividad y mejora la coordinación motriz
· Ayuda en el desarrollo personal y superación de discapacidades de aprendizaje
· Mejora el sistema inmune
· Mejora la autoestima y la capacidad de comunicación de los enfermos, etc.

 

Diversos estudios avalan la eficacia de la musicoterapia:
“La musicoterapia como alternativa para disminuir la ansiedad en lactantes”
“¿Una sesión de musicoterapia reduce el dolor de los pacientes de cuidados paliativos?”

 

Nosotros vamos un paso más allá. Simplificamos el uso musical para quedarnos con la sonoterapia. El sonido es el germen de todo, precede a la música y constituye propiamente lo que somos. Por eso la sonoterapia busca la aplicación del sonido como terapia en los seres humanos, procurando un bienestar integral. Las frecuencias de un sonido pueden ser sedantes, incluso pueden llegar a curar en armonía con las frecuencias de un determinado paciente, instaurando en el o en ella el equilibrio perdido. En esto se basa el fundamento de la sonoterapia.

 

Por lo tanto podemos ver la sonoterapia como una terapia integradora que utiliza el sonido para recuperar la sintonía perdida y a la vez se proyecta en forma de ondas o vibraciones con un solo propósito: recuperar la armonía interna del ser humano. Por eso no hay mejor forma de concluir este apartado que con la frase del famoso maestro sufí Inayat Khan: “No existe en el mundo nada que pueda ayudar más espiritualmente que la música. La meditación prepara, pero la música es la escalera más alta para alcanzar la perfección”.